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¿Cómo usar el horno para hacer las comidas típicas de Navidad?

usar el horno para las comidas de navidad
usar el horno para las comidas de navidad

La Navidad, el Año Nuevo y los Reyes son sinónimo de reuniones familiares en casa. Y con ellas, es tiempo de comer mucho y bien, pero también es un momento de cierta presión y responsabilidad para los anfitriones: “¿dará tiempo a cocinar todo adecuadamente?” “¿Seremos capaces de ofrecer suficiente variedad a todos los comensales?”. Esas son algunas de las muchas dudas que asaltan a cualquiera que cocina para los demás en estas fechas. Por eso, en este post te damos 6 consejos útiles para usar el horno en las comidas típicas de Navidad.

 

1. El horno es tu mejor aliado: ¡aprovéchalo!

 

El horno es un electrodoméstico muy versátil para cocinar, como damos cuenta de ello en este blog. Pero en las comidas típicas de Navidad se convierte en la solución estrella: con él se pueden cocinar grandes cantidades de comida, y además ‘solas’, es decir, sin tener que estar pendientes de su cocción. Basta disponer todo correctamente sobre la bandeja, elegir la temperatura adecuada… y esperar. Mientras tanto, ¡te puedes dedicar a otros menesteres! Por todo ello, nuestra recomendación es que recurras al horno siempre que puedas, dejando la placa de cocina (ya sea vitrocerámica, inducción o gas) solo para aquellas elaboraciones que no admitan otro tipo de cocción. Y por esta misma regla de tres, si tienes un microondas con grill, también puedes ‘llamarlo a filas’ para que arrime el hombro, pues en él se pueden cocinar algunos platos con resultados óptimos, como te contamos en este post.

 

2. Aprovecha todo el espacio

 

¿Tienes un horno y solo usas una bandeja? ¡Error! El espacio interior de tu horno es muy grande y está repartido en varios niveles, no por casualidad: se distribuye así porque puedes cocinar varios platos simultáneamente, cada uno en una altura diferente. ¡Un auténtico 2x1 o incluso 3x1! Lógicamente, debes tener en cuenta los vapores y olores que se liberan durante la cocción para que un plato no ‘mate’ al otro. Es decir, cocinar carne y pescado al mismo tiempo no resulta buena idea, pero sí puedes optar por dos variedades distintas de uno u otro. Por ejemplo, una elaboración a base de pollo especiado en la parte superior y unos aperitivos de hojaldre con carne de cerdo o pavo en la inferior. También se pueden utilizar dos alturas distintas del horno para preparar el alimento principal y su guarnición al mismo tiempo. Por ejemplo, cocinar unas patatas o verduras en la parte de abajo, mientras en la de arriba se hace la carne.

 

3. Saca tu creatividad en estas comidas típicas de Navidad

 

Ya se sabe que las comidas típicas de Navidad se suelen aprovechar para cocinar platos que no se hacen el resto del año. Por ello, puedes sacar la creatividad que llevas dentro para sorprender a tus invitados en estas fechas tan señaladas. Y el horno se presta también a ello. Por ejemplo, para elaborar unas verduritas asadas con un punto crujiente, como si se tratara de chips, ideal como entrantes antes del gran plato: zanahoria, calabacín, berenjena, yuca, patata, boniato, remolacha.... O una quiche que lleve una combinación nueva de ingredientes: cebolla caramelizada, bacon, aceitunas, champiñones, queso, puerros, jamón… ¡Se trata de un auténtico cajón de sastre!

 

4. Ensaya o adelanta antes del gran día

 

Como complemento al consejo anterior, te recomendamos ensayar antes los platos que vas a servir el ‘día D’, especialmente si es la primera vez que los elaboras. ¡Una cosa es tener creatividad y otra, lanzarse a la piscina sin flotador! De la misma manera que un restaurante no añade platos nuevos a su carta sin haberlos trabajado antes, tú tampoco cocines ningún plato que no domines. Si lo elaboras unos días o semanas antes, podrás descubrir qué le falta o qué le sobra, cuánto tiempo te lleva o qué temperatura necesita. Y si tu menú de Navidad incluye alimentos que se pueden cocinar con antelación para después congelarse, no dudes en hacerlo para aligerar tu carga de trabajo. Así puedes actuar, por ejemplo, con masas o salsas, que mantendrán todas sus propiedades y su sabor una vez descongeladas.

 

5. Usa el programa de mantener calor

 

En este post te hablábamos del significado de los símbolos del horno, algunos de ellos realmente desconocidos para el gran público… pero tremendamente prácticos para las comidas típicas de Navidad. Por ejemplo, el de ‘Conservación de calor’. Este programa no sirve para cocinar, puesto que utiliza temperaturas muy bajas. Sin embargo, sí es muy útil para mantener un plato en el punto ideal de calor a la hora de servirse. De esta manera, ya no tendrás por qué iniciar la cocción en un momento preciso para que termine justo a tiempo. Con este programa, puedes cocinar tu cordero, tu pavo o tu ternera con un margen más amplio, sin miedo a que el alimento se pase o se reseque en exceso.

 

6. Y para los más ahorradores: funcionamiento diferido

 

El invierno es la época del año en la que la luz está más cara. Por eso, el ahorro energético se hace fundamental, más allá de sus beneficios para la sostenibilidad del planeta. Y como ocurre con todos los electrodomésticos que generan calor, el horno es un aparato con cierta demanda de electricidad, a pesar de que se ha avanzado mucho en su eficiencia, como demuestran los modelos de Beko, en su inmensa mayoría de certificación A. En cualquier caso, un truco para ahorrar aún más es utilizar el horno en horario valle, por ejemplo durante la noche. Esto puede ser factible con elaboraciones que se vayan a servir frías el día de la reunión familiar, como por ejemplo una tarta o unos dulces caseros. Para ello, solo tendrás que recurrir a las opciones del temporizador o al inicio diferido, según el panel de control de cada horno. Esto te permitirá dormir tranquilamente durante la noche anterior mientras el plato inicia y termina su cocción por sí solo. ¡Como por arte de magia! Y al levantarte encontrarás tu elaboración lista para consumirse unas horas después.

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