La temperatura del congelador en verano debe mantenerse de forma constante en -18 °C, aunque si la cocina se calienta en exceso por encima de los 30 °C o se abre la puerta de forma continua, es muy recomendable bajar el termostato a -20 °C o -22 °C. Esta ligera variación compensa la entrada de aire cálido del exterior cada vez que se accede al aparato, garantizando que el núcleo de los alimentos no pierda su cadena de frío y evitando que los helados o los hielos comiencen a ablandarse.
Ajustar este valor de manera preventiva protege la calidad de tus reservas y optimiza el rendimiento de tus congeladores durante los meses más calurosos del año.
Claves para regular el frío cuando suben las temperaturas
A diferencia de lo que ocurre en otras épocas del año, los meses estivales exigen un control más riguroso de los electrodomésticos de frío. Para saber con exactitud a qué temperatura debe estar el congelador en verano, es fundamental observar el entorno de la cocina y aplicar una serie de pautas sencillas en el día a día.
Si estás planificando el cambio de estación en toda la casa, te sugerimos revisar también las pautas recomendadas para la temperatura de la nevera en verano para coordinar ambos compartimentos.
Aprender a modificar el termostato correctamente
No todos los paneles de control funcionan de la misma manera. En los modelos con pantalla digital exterior o interior, basta con pulsar el botón selector hasta fijar los -20 °C. Sin embargo, si tu aparato cuenta con una ruleta analógica con números (del 1 al 5, por ejemplo), recuerda que las cifras altas indican mayor potencia de refrigeración. Si tienes dudas sobre cómo interactuar con los mandos de tu modelo, puedes consultar nuestra guía práctica sobre cómo ajustar la temperatura de la nevara y sus compartimentos.
Mantener los cajones con un nivel de llenado óptimo
Un truco para combatir el calor del verano es mantener el aparato relativamente lleno, en torno al 70 % u 80 % de su capacidad. Los alimentos ya congelados actúan como "bloques de hielo" que retienen el frío entre sí. Al abrir la puerta, el aire helado se escapa, pero los alimentos sólidos mantienen la temperatura baja en el interior, ayudando al motor a no realizar un sobreesfuerzo. Si quieres profundizar en cómo el aire y la distribución influyen en el rendimiento, lee más sobre cómo enfría más una nevera o congelador.
Utilizar la función de congelación rápida al volver de la compra
Cuando traes alimentos del supermercado en verano, estos ya han absorbido calor durante el trayecto. Antes de introducirlos en los cajones, activa la función Fast Freeze o congelación rápida de tu aparato. Esto hace que el motor baje la temperatura de manera drástica temporalmente (hasta los -24 °C), logrando que la comida nueva se congele en tiempo récord sin transmitir calor a las bolsas o tápers que ya estaban guardados.
Minimizar los tiempos de apertura de la puerta
En verano es muy tentador dejar la puerta abierta mientras decidimos qué polo coger o mientras rellenamos las cubiteras de hielo. Cada segundo que el congelador permanece abierto, el aire helado cae al suelo (por ser más pesado) y es sustituido por aire bochornoso de la cocina. Esto genera condensación inmediata, escarcha en las paredes y obliga al compresor a trabajar a máxima potencia durante horas. Planifica lo que vas a sacar antes de abrir.
Para asegurar una conservación perfecta de todo lo que guardas bajo cero, te invitamos a repasar las pautas generales de la temperatura de conservación de alimentos en el frigorífico y sus distintas zonas.